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T R E N....N O C T U R N O....A....G E O R G I A
Original de María Luisa Medina
Obra en un acto.
Época actual.
Lugar: E.U.A.

Personajes:
Celadora-Jueza
Samantha Heighs
Stephanie Myers
Dick Fleming
George Mattews (Abogado y amigo de la doctora Heighs)
Fiscal

Un joven estudiante y su novia transgreden valores éticos.
Una maestra es blanco y víctima de esa transgresión.
Se abre la Caja de Pandora y se colapsa la vida de estos tres personajes.

Samantha Heighs, doctora en Letras, de cuarenta y ocho años, sale de la cárcel después de haber purgado una condena de cinco años por un “supuesto” abuso sexual contra una de sus alumnas. Al llegar a su casa, muy a su pesar, la invaden los recuerdos. Entran a su mente los jardines de la Universidad en donde impartía la cátedra de Literatura en la Licenciatura de Comunicación; entran voces, poemas, recuerdos y todo lo que ocurrió cinco años atrás cuando vivía como una sencilla profesora amante de los libros y de la vida tranquila que llevaba en Rockville, pequeña ciudad de los Estados Unidos, sin imaginar que el escándalo, la traición y el encierro estaban a punto de colapsar su vida.

A Richard Fleming, estudiante y alumno de la doctora Heighs, empieza a obsesionarle la vida personal de su maestra: no es casada, no tiene hijos, vive sola. Siendo estudiante de comunicación decide que su primer trabajo como periodista será descubrir las preferencias sexuales de la doctora, para lo cual convence a su novia, Stephanie Myers, de que juegue el rol de “la tentadora manzana del paraíso”. Ambos inician su juego. Stephanie comienza a asistir a casa de la doctora, cada vez con más frecuencia. Richard la presiona para que le dé información. Samantha empieza a disfrutar las visitas de su alumna. Poco a poco, los tres personajes se van transformando.

Stephanie se siente fascinada por el mundo que la doctora le está mostrando, empieza a disfrutar del placer de la música, de la pintura, de los libros. Evita, con más frecuencia, encontrarse con Richard y pasa más tiempo en casa de Samantha.

Richard, por su parte, se da cuenta de que su novia no sólo no le está dando información sino que además se aleja de él día a día. Su obsesión por destruir a la doctora, crece.

Samantha, de una manera inconsciente, pone más empeño en su arreglo personal, trata de estar lista siempre a las cinco de la tarde para esperar a su alumna, empieza a sentirse más plena cada vez.

Después de algunos meses es Stephanie quien seduce a su maestra y Richard, con una cámara especial, aprovecha esa noche para tomar imágenes comprometedoras. Al día siguiente, estas imágenes se publican en los periódicos y da comienzo el escándalo. Muy a su pesar, Stephanie, temerosa de perderlo todo, reputación, familia, carrera, demanda a la doctora alegando que puso algún tipo de droga en su bebida y que abusó de ella. Durante el juicio sostiene una lucha interior feroz. Richard es interrogado y toda su declaración está orientada en contra de la doctora. Samantha se declara culpable para salvar del oprobio a la joven.

La doctora cumple con su condena. Algunos días después de salir de la cárcel decide irse de Rockville. Compra un boleto de tren para Nueva York, se va de ahí para iniciar una nueva vida. En la estación de ferrocarriles, en el andén donde aguarda su tren, se presenta Stephanie quien le habla de todo lo que padeció durante ese tiempo. Le dice, también, que terminó una maestría, que tiene un empleo y un departamento en Atlanta y que compró dos boletos de tren. Las dos mujeres se miran por unos instantes, segundos después Stephanie se va hacia el andén a esperar su tren, con la esperanza de que su maestra lo aborde con ella. Entretanto, Samantha sólo puede mirar a su alumna alejarse, se queda ahí de pie, sabiendo que solamente tiene unos segundos para tomar una decisión: abordar el tren de la vida, aun cuando éste pudiera descarrilarse, o tomar el que había decidido con anticipación, el que la alejará para siempre del huracán de la pasión. El andén se llena de humo y su densidad cubre totalmente la figura de Samantha.

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E N S A Y O

El subtexto musical en Tren nocturno a Georgia de María Luisa Medina.*
Por Mario A. Ortiz (The Catholic University of America, Washington D.C.)

                              "Yo podría vivir sin la literatura pero no sin la música"   - María Luisa Medina

Cuando una dramaturga, novelista, actriz y directora teatral del calibre de María Luisa Medina hace una afirmación tan categórica como con la que abro este ensayo, debemos ciertamente poner atención a sus palabras. La frase fue su respuesta a una pregunta sobre lo que significaba la música para ella durante una entrevista en televisión que se hizo a los finalistas del concurso de la Sociedad General de Escritores (SOGEM) en 1982. Explica la autora: «Hubo cierto desconcierto por parte de todos los presentes; entonces aclaré que la mayoría de mis obras de teatro habían surgido a partir de una pieza musical». Si bien como críticos literarios nunca podremos descifrar totalmente el impulso creativo de una obra, o, en el caso que nos ocupa, comprender cómo un texto musical fue la génesis de uno teatral, al menos estas palabras de María Luisa Medina nos invitan a explorar la centralidad que la música ocupa en sus obras dramáticas.

En este estudio me ocupo particularmente del rol que juega la música en una de las piezas teatrales más conocidas de María Luisa Medina, Tren nocturno a Georgia. A diferencia de otras obras suyas, hay varios elementos en este drama que confieren un papel predominante a la música.

* Collana di Testi e Studi Ispanici III Studi Ispanici XXXVII. Fabrizio Serra Editore. Roma. 2012.
Para leer el ensayo completo, ingrese aquí.


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